jueves, 20 de enero de 2011

Así comienza un día más sin tí...


Me despierto en la mañana con ganas de seguir en mi letargo y recuerdo las palabras que te dije: "Cada día lo seguiré viviendo por ti". Ahora comprendo que en ese momento te mentí, pues por más que camine, me mueva, hable actué yo sin ti soy solamente algo que existe, porque no vivo, porque mi vida eres tú.

 Es un bello día soleado y aun en medio del bullicio escucho el trinar de algunas aves y la risa de los niños, parece que el mundo se detuvo solo para mí. Lo primero que hago es marcar un día más en el calendario y espero de corazón, que hoy, sea el más duro de todos. (Porque si mañana me vuelvo a sentir así no sé que voy a hacer) y me pregunto entonces por ti: ¿habrás dormido bien? ¿Habrá sido larga la noche para ti también? ¿te acordarás por momentos  del hombre que jamás te olvida?.

No me considero ni tan valiente ni tan fuerte para soportar esto solo, así que arrojé una moneda para decidir si iba al médico para que me mandará un maldito sedante o si me sedaba a la antigua con cualquier cosa que tuviera un alto contenido de alcohol... la verdad salió cara y tendría que escoger ir al médico, pero el licor me hace bien porque me ayuda a llorar todo lo que en mis cávales no me brota. Así que hoy voy a "tomar" mi vida exactamente donde la deje hace ya casi 2 años, claro el inconveniente es que en ese momento tenía problemas demasiado graves en los que invertía mi vida solucionando, ahora, esos problemas están resueltos casi todos y lo único que tengo de sobra es tiempo.

Como se preocuparía mi pobre madre si a las 11 A.M empezara con mi rutina de "levante el codo"...  así que hoy será otro día que tendré que pasar  sabe Dios como mordiendo mi ansiedad, esperando otra vez la noche y que con la noche, otro "alivio" a mi agonía.

miércoles, 19 de enero de 2011

Diário de una vida sin tí...


Y ahí estaba yo, suplicándole a la mujer que llevo amando desde que la vi por vez primera que se olvidara de esa idea alejarse de mí. Todavía mientras escribo esto tengo su aroma entre mis manos que retuve a la fuerza implorando un beso que jamás llegó.

Rosé sus labios desesperadamente como quien muere de sed en un desierto frente a un bello manantial, y al igual que ese, yo solo viví una ilusión que duró lo que tiene que durar para que un corazón se prepare antes de hacerse pedazos. No sé si lo más duro fue que no me dijera que ya no me amaba (puesto a que esa era la única razón por la que me hubiera retirado con dignidad)o que no me diera razones, o que otra vez mi amor cayera vencido ante su terquedad.

Ahora lo que yo me preguntaría si fuera un lector es: ¿y qué pasó con el tipo del desierto? XD...
Pues verán:
se acercó al manantial y con su último aliento se llevó a la boca un puñado de agua como llorada desde los ojos del mismo Dios que calmó su sed mientras se entregó a los brazos de un dulce y plácido sueño con la sólida esperanza de que al despertar ese mismo Dios volviera a acordarse de él. Lo que este pobre hombre nunca supo es que el manantial era un espejismo creado por sus deseos más profundos y,  que, lo que calmaba su sed, no era agua sino arena que aún a mas de 60º de temperatura, sintió fría por que la muerte le concedió un último beso (me hubiera cambiado de lugar con él) cargado de misericordia.

Un beso, una razón, un abrazo, y por sobretodo que se quedara a mi lado son algunas de las suplicas que le hice. Y admiro, maldigo, alabo, reprocho pero sobretodo reconozco la determinación con la que a todo me respondió que no EVITANDO MIRARME...¿Mencioné que tengo aún su aroma entre mis brazos? se me va de a poco como de mi vida la vida misma, como ella que sin verme siquiera tomo su camino sin concederme una mirada por la que yo le hubiera dado todo lo que tengo y lo que me faltara por tener.

Este es el diario de una vida sin tí: Una visita guiada a mi pequeño infierno rodeado de lo que muchos creerían que es todo lo que necesitan para amoblar su paraíso, pero mi todo, mi vida, mi paraíso eres tú.